Opinión

EL DIVÁN DE MARÍA: EL CUIDADO DEL ADULTO MAYOR

“ Es triste cuando una madre pudo cuidar a   10 hijos,….pero  es más  triste que 10 hijos  no puedan cuidar a una madre.”

 PSIC. ESTHER SIGALA R

El envejecimiento en el ser humano es, totalmente natural e inminente,  tarde o temprano llega a nuestras vidas y con en el envejecimiento, se da el desarrollo de enfermedades crónicas degenerativas y/o  discapacidades así como el aumento en  el número de casos en la población  que necesitan cuidados.       

La enfermedad crónica,  genera el  paciente incertidumbre, desgaste físico, dependencia y cambios en su estilo de vida.  Y todo esto tiene repercusiones en el área personal y social del individuo; de modo que si el paciente no cuenta con el apoyo suficiente y soporte social, familiar y económico, no logrará la adaptación a la situación en la que vive.

Solo con una real comunicación empática y comprensiva en donde puedan expresar y aflorar sus emociones y sentimientos facilitará  que la familia pueda intervenir de manera asertiva en el apoyo emocional, físico y económico del individuo.   

El cuidar es un acto inherente a la vida, existe desde el comienzo de la vida,  el ser humano como todos los seres vivos ha tenido siempre la necesidad de ser cuidado, porque cuidar es un acto de vida, que permite que la vida continúe.

Las personas necesitan atenciones desde que nacen hasta que mueren, por tanto cuidar es imprescindible para la vida y para la perpetuidad del grupo social.  Pero toda esta situación llega a generar conflictos entre los miembros de la familia con respecto a las responsabilidades y el ingreso económico que se requiere para la manutención del paciente.

Muchos  pacientes en este caso ancianos con enfermedades crónicas  requieren de mayor cuidado por parte de la familia para evitar caídas y controlar su comportamiento, así como el atenderlos con la higiene adecuada, alimentación balanceada de acuerdo a su estado de salud. Así mismo  motivarlos para realización de ejercicios y actividades sociales, pero generalmente los familiares no cuentan con la preparación adecuada y llegan a adoptar posturas negligentes, agresivas y violentas.

Un dicho común es que una madre  puede cuidar de 10  hijos pero  muchas veces 10  hijos no son capaces de cuidar a una madre.

El  familiar que se encuentra más en contacto con el adulto mayor, es el que lleva la responsabilidad de los cuidados del anciano o anciana y debe estar al tanto de los riesgos físicos, mentales y emocionales  que implica  el cuidado de su madre o padre.

Frecuentemente el hacerse responsable del cuidado de un adulto mayor lleva al cuidador a situaciones de riesgo para su salud, abandono de sus necesidades personales, y  del cuidado de su propia salud,  abandono de su vida social mientras  vive el deterioro de su familiar, es por ello que muchas veces llega a morir primero el cuidador que el familiar al que cuida.

Existen casos en los que la familia se desentiende de su ser querido y termina abandonándolo a su suerte y en otros casos lo termina maltratando. Asimismo,  siempre hay un miembro de la familia que es el que se encarga de  dar los cuidados requeridos al familiar anciano y el resto de los hijos llegan de visita un rato y se van.

El cuidador se enfrenta todos los días a la misma rutina de cuidar a una persona  totalmente dependiente y eso conlleva a provocar agotamiento tanto físico, mental y emocional, mismo que muchas veces los otros familiares no  ven o no quieren ver; porque hacerlo implica ver las fallas en las que incurren al no apoyar al cuidador de manera equitativa y prefieren hacer oídos sordos ya que tendría que dejar su vida personal y social por dedicarse a cuidar a su familiar adulto mayor de manera  permanente.

Cabe mencionar que  el adulto mayor de más de 80 años, presenta una salud más frágil y necesitan ayuda para ciertas tareas y ahí empiezan los problemas, el conflicto que se crea es también con los otros familiares del anciano ( hermanos nietos).

Ya que  el cuidador tiende a buscar satisfacer las necesidades del anciano y tiene menos tiempo para sí mismo e incluso llega a renunciar a su trabajo u otras actividades que realiza, aunado  a las constantes intervenciones o críticas muchas veces negativas  y desalentadoras de los familiares, demandando y exigiendo una atención de acuerdo a la idea errónea que cada uno tiene  del cuidado de un adulto mayor.

Debido a ese conflicto de intereses y roles no bien definidos se traspasan los límites y se invaden los roles tanto del cuidador hacia el anciano, como de este hacia el hijo; cuando el cuidador ha sido siempre independiente llega  a perder dicha independencia eso repercute en su autoestima.

Por ello es necesario  que el adulto mayor y la familia:

-Tengan los espacios y actividades adecuados, así como distintos tipos de terapias que puedan ayudar al anciano y a su familia. Terapia ocupacional, recreativa, de juego, convivencia etc.

-El adulto mayor deberá recibir tratamiento  médico  integral adecuado  así como psicoterapias, empleando el tiempo de ocio, dándole entrenamiento y rehabilitación neuropsicología  para retrasar el deterioro y permitir a las familias continuar con su trabajo  u otras actividades que realicen.

-Es conveniente que los familiares del adulto mayor  mantengan  una comunicación asertiva apoyándose unos a otros para dar una atención  integral al anciano,  apartando sus intereses  personales  y darle mejor calidad de vida al anciano con amor y dedicación.  Ya que en muchas familias  el anciano  o la anciana,   en su tiempo  cuido de hijos  y nietos.

-No olvidar de que tu madre o  padre te dieron la vida y  cuidaron de ti  lo mejor que pudieron, como haya sido,   es muy importante recordar  que en su  momento también envejecerás.

PSIC. ESTHER SIGALA R

cel. 614 122 1448

 

One Reply to “EL DIVÁN DE MARÍA: EL CUIDADO DEL ADULTO MAYOR

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.