Opinión

EL DIVÁN DE MARÍA: ¿VENGANZA O PERDÓN?

» MI  VENGANZA PERSONAL CUANDO VOS  APLICADOR DE LA TORTURA YA NO  PUEDAS LEVANTAR NI LA  MIRADA MI VENGANZA PERSONAL SERÁ ENTREGARTE ESTAS MANOS QUE UNA VEZ VOS MALTRATASTE,  SIN LOGRAR QUE ABANDONARAN LA TERNURA: TOMAS BORGE . «

Por: Lic. Esther Sigala

El deseo de venganza en el ser humano viene de un dolor infringido a una persona o personas, mediante abuso, violencia, maltrato físico o psicológico etc.  La  venganza es la búsqueda de  una satisfacción por dicho dolor.

Desde  la antigüedad,  los hombres hacían justicia por su propia mano o aplicaban la famosa ley del  talión “ojo por ojo y diente por diente”; para resarcir el  daño del que eran objeto y esto llegaba a provocar que los parientes de la persona lastimada, pidieran venganza y esto se volvía  un círculo  vicioso que  jamás acababa. ( Aun  a la fecha existen venganzas familiares que se van heredando  de generación en generación  hasta  acabar con  familias enteras).

Los  sacerdotes  que tenían el poder para aplicar la ley,  juzgaban a los delincuentes  y los castigaban  en nombre de Dios.  También el poder público (Estado)  que tenía  la capacidad  para obligar a alguien  a realizar un acto determinado,  ejercía  la venganza en nombre de  las personas que habían sido  ofendidas o lesionadas.

La venganza personal se puede entender como la defensa de la persona que es agredida pero eso no tiene que ver nada con la justicia porque está totalmente fuera de ley. El hombre por naturaleza es pasional y una de las pasiones que alberga en su alma, es el deseo de venganza  y la venganza es el resentimiento por un agravio y es lo contrario al perdón y al amor.

Nada es bueno, nada es malo y quien logra vivir libre de pasiones  dominándose a sí mismo y  manteniéndose en un equilibrio, llega a la libertad del ser.

Las emociones como la depresión, el miedo, el odio, el resentimiento, los deseos de venganza  se manifiestan en personas impulsivas  e irracionales; ya que no han entendido que dichas emociones enferman  el alma y por ende al cuerpo físico.

Es necesario mantenerse en la prudencia y  en la templanza para  llegar a la armonía y el equilibrio,  ya que  las bajas pasiones carecen de virtud y la venganza no es una solución.

Asimismo es muy importante dejar de darle valor a las ofensas y aprender a perdonar ya que cada experiencia sufrida es una oportunidad para aprender a ser mejor ser humano.

Todos estamos entrelazados y venimos a este mundo a ser maestros y aprendices y de nosotros depende cómo queremos caminar,  en el amor y en el perdón o en el odio y resentimiento.

Es de suma importancia aprender a conocerse a sí mismo, para descubrir y entender  cuál es la responsabilidad de nuestros actos y en que contribuimos  para recibir  una  ofensa o  agresión y porque nos afectan las conductas ajenas o hasta donde estamos proyectando nuestras propias conductas y defectos.

Debemos tomar en cuenta que cuando deseamos el mal al prójimo independientemente de lo que nos haya hecho o haya hecho, el universo conspira y regresa lo que pedimos hacia nosotros mismos. Lo que hacemos y pedimos en bien se nos regresa en bien y lo que hacemos y pedimos en mal se nos regresa en mal.

 

                                                                            Psic. María Esther Sigala R.

                                                                                    614 122 14 48

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